DESAFIADOS POR LA UNIVERSIDAD

 

Tenía yo como 16 años cuando uno de mis amigos del grupo de jóvenes de mi Iglesia, recién ingresado a la universidad, vino temprano donde el Pastor a decirle “He descubierto que Dios no existe”. El Pastor le felicitó por el descubrimiento y le dijo que hiciera publicar la noticia en el periódico “Ultima Hora”.

Resulta que una de las pruebas más difíciles para el joven cristiano es el choque de las ideas humanistas que le bombardean cuando comienza sus estudios superiores. A veces llega a abandonar la Iglesia.

El primer problema es -en la mente del joven- el supuesto prestigio de la universidad. Se supone que nadie puede discutirle a la ciencia que allí se enseña, o a un profesional salido de los claustros universitarios.

Esto es cierto pero ¡No del todo!. Aunque nadie sabrá más de medicina que un médico, o de leyes que un abogado egresado de la universidad, no podemos confiar a ciegas en las enseñanzas que allí se imparten. Veremos por qué.

Las universidades están cimentadas en una filosofía llamada humanismo, elevando la razón humana hasta el altar de la ciencia y proclamando que el hombre es dueño de su propio destino. Un sistema destinado al fracaso desde su nacimiento pues se basa en dos mentiras: (1) Dios es desterrado del universo y el mundo. (2) El hombre mismo es colocado como el centro de todas las cosas.

Guiadas por el humanismo las diferentes ramas de la ciencia pueden llegar a conclusiones del todo equivocadas. Una de ellas por ejemplo es la teoría de la evolución. Asombra ver cuántos aceptan la evolución sin darse cuenta de su origen.

La teoría de la evolución no proviene de la ciencia sino del objetivo humanista de sacar a Dios del escenario. Para lograr esto la evolución se disfraza de ciencia.

Examinemos un poco más a fondo esta falsificación. Según la misma ciencia todas las cosas en el universo no pueden marchar más que en una sola dirección:

Del orden ------  Hacia el desorden.

Las cosas que están desordenadas (o desorganizadas) jamás pueden ordenarse a sí mismas. Este es un postulado que ningún científico en su sano juicio se atrevería a negar.

Ilustremos con un ejemplo. Una casa moderna con todos sus artefactos incluyendo equipos de sonido, computadoras, etc. se deja en abandono. Pronto la casa será invadida por la suciedad, los insectos, las ratas. Con el paso del tiempo todo se comenzará a destruir. Cuanto más tiempo pase el caos será peor y si transcurren digamos, 500 años, de la moderna casa sólo quedarán unas cuantas ruinas.

Trate de hacer el cuadro al revés. Tome unas cuantas ruinas y agréguele 500 años de tiempo, a ver si por arte de magia se va a construir una moderna casa y no sólo eso; computadoras de última generación surgirán de en medio del caos.

Tan absolutamente absurdo como es esto, igual de absurda es la teoría de la evolución. Algo más: Los evolucionistas necesitan en sus fantasías agregar el ingrediente de millones de años de tiempo para hacer un poco creíble su historia. ¿No se dieron cuenta los señores “científicos” de la evolución que cuanto más tiempo pasa no hay mayor orden sino mayor caos?

Se cumple entonces exactamente lo que dice Romanos 1:20-22 Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y Divinidad, son claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; así que no tienen excusa. Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias; antes se envanecieron en sus discursos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios.

Recuerda querido joven, tu fe no se basa en la ciencia humanista. Hay algo mucho más grande que toda ciencia y es la Palabra escrita de Dios.

Personalmente fue para mí una gran experiencia estando en la universidad dar el testimonio de Cristo. Encontramos que lo mejor era repartir en hojas mimeografiadas el texto de ciertos pasajes de la Biblia sin ningún agregado; nada más que el pasaje exacto.

A veces los compañeros se burlaban. Murmuraban “Estos están creyendo que los chanchos vuelan”. Pero la Palabra de Dios tiene poder. Otro grupo de creyentes en la UNI escribió con piedras blancas en el cerro el texto de Juan 14:6 Yo soy el camino, la verdad y la vida. Vinieron unos estudiantes y borraron todas las palabras menos “la verdad”.

Tiempo después escuchamos un testimonio maravilloso. Un estudiante delgado y alto nos dijo “Yo era uno de los que borraron aquel texto pero la frase ‘La verdad’ resonaba incesantemente en mí. Había algo tan poderoso en estas palabras que no pude tener paz hasta que busqué a Cristo. Por eso ahora soy uno de ustedes.”

Gloria al Señor!.